1 de junio de 2012

El grito


-Hubo un grito, ¿Donde?. En aquella dirección, ¿Lo escuchaste?. No, creo que no, ¿Estas seguro de que escuchaste un grito?. Tal vez si, lo sentí cerca, casi pareciera estar cercano y sin embargo el sonido era lejano, estoy seguro que hubo un grito, pero... Yo no escuche nada, ¿Cómo puedes estar seguro si aquí somos dos y, cada uno esta del lado opuesto?. Qué no lo hayas escuchado no necesariamente debe ser una oposición, pero si resta posibilidad al significar ausencia. Bueno, pero ahí vemos una oposición, yo digo ausencia y tu, presencia. Si, debo reconocer que desde esa óptica la hay, ¡Diablos!, ahora te di el argumento indicado, pero el grito pudo haber estado siempre y sin embargo no lo escuchamos, o lo escuchamos diferido, o solo uno lo escucha y este era... era un grito diferente, un grito interno y externo. ¿Qué quieres decir?, ¿Qué, no hubo portador?. Parece que a pesar de todo algo de claridad sale de mi, ese “grito” es algo ahí, en el aire, que puede desvanecerse, algo presente preparado para interrumpir algún oído, pero no cualquier oído... ¿Cómo dices?, ¿A qué te refieres con “no cualquier oído”?. A que el oído debe estar dispuesto a escucharlo, podemos oír pero a veces nos hace falta escuchar y, cuando estamos dispuesto a lo segundo no podemos sorprender, incluso, de nuestras propias palabras... pero ese grito viene y no viene al caso, es un grito para ser escuchado, es un pedido, hasta podría decir un ruego y yo se que quiere, me quiere a mí, junto a otros que pudieron escucharlo, por lo pronto iré a su encuentro, pero antes... antes deja que te diga algo. ¿Qué?. Entrena tu oído que halla te esperare.-Hubo un grito, ¿Donde?. En aquella dirección, ¿Lo escuchaste?. No, creo que no, ¿Estas seguro de que escuchaste un grito?. Tal vez si, lo sentí cerca, casi pareciera estar cercano y sin embargo el sonido era lejano, estoy seguro que hubo un grito, pero... Yo no escuche nada, ¿Cómo puedes estar seguro si aquí somos dos y, cada uno esta del lado opuesto?. Qué no lo hayas escuchado no necesariamente debe ser una oposición, pero si resta posibilidad al significar ausencia. Bueno, pero ahí vemos una oposición, yo digo ausencia y tu, presencia. Si, debo reconocer que desde esa óptica la hay, ¡Diablos!, ahora te di el argumento indicado, pero el grito pudo haber estado siempre y sin embargo no lo escuchamos, o lo escuchamos diferido, o solo uno lo escucha y este era... era un grito diferente, un grito interno y externo. ¿Qué quieres decir?, ¿Qué, no hubo portador?. Parece que a pesar de todo algo de claridad sale de mi, ese “grito” es algo ahí, en el aire, que puede desvanecerse, algo presente preparado para interrumpir algún oído, pero no cualquier oído... ¿Cómo dices?, ¿A qué te refieres con “no cualquier oído”?. A que el oído debe estar dispuesto a escucharlo, podemos oír pero a veces nos hace falta escuchar y, cuando estamos dispuesto a lo segundo no podemos sorprender, incluso, de nuestras propias palabras... pero ese grito viene y no viene al caso, es un grito para ser escuchado, es un pedido, hasta podría decir un ruego y yo se que quiere, me quiere a mí, junto a otros que pudieron escucharlo, por lo pronto iré a su encuentro, pero antes... antes deja que te diga algo. ¿Qué?. Entrena tu oído que allá te esperare.

1 comentario:

  1. te felicito por la imaginación que tenes para escribir cosas asi!

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