Velas, cervezas y penumbra
relucen tus destellos cálidos.
Absorto en tu comisura
sonríes, vuelo y sueño
-Te leo Cortazar, bajo un árbol
cierras los ojos
las olas calman mi susurro-
sonríes desde el allá.
Vuelvo, al bar, a su música.
nos separan tantas velas,
garabateo estas letras, la moza
el papel en la densidad
mi nombre cerca del fuego,
a la penumbra.
2 de julio de 2016
20 de marzo de 2016
Poema III
Intensa, misteriosa
Hoy tormenta anunciada
se cierra el capullo fuerte, aprisionado
dos puntos marcados con tensión
fuerte, apasionada
suspira el viento al algarrobo
hojas contra hojas
el Puma busca resguardo
Lento, sereno
delicado empieza el eclipse
la oscuridad en silencio
libres mueren, viven y duermen
Hoy tormenta anunciada
se cierra el capullo fuerte, aprisionado
dos puntos marcados con tensión
fuerte, apasionada
suspira el viento al algarrobo
hojas contra hojas
el Puma busca resguardo
Lento, sereno
delicado empieza el eclipse
la oscuridad en silencio
libres mueren, viven y duermen
7 de noviembre de 2014
Supongamos que Cortázar fue panadero.
Hola, quiero un kilo de pan
miñón. No señora, no me quedan pero tengo este que se llama Rayuela, le puedo
ofrecer un kilo del capítulo 1, recién salido del horno. También puedo
ofrecerle Los Premios o el Libro de Manuel que están más doraditos. Deme el de
Rayuela, ¿pero puede explicarme cómo se lee? Usted puede leer pan por pan
mientras se los manduca o buscar la numeración correspondiente a cada uno de
ellos en ese folletopan con instrucciones precisas.
Claro que en esta suposición no
se piensa en los problemas emocionales con los que debe cargar el cliente,
¿Cómo comerse un bello poema? Algunos preferirían no comerlo y almacenarlo.
Luego surgirían los coleccionistas de pan, tendrían habitaciones especiales
preparadas para conservar los panes, ordenados en grandes cajas. A los coleccionistas
con el tiempo se sumarían las subastas, 10000 pesos por el medio kilo de pan
que contiene Lucas y sus pudores, 15000 por el capítulo 13 de Rayuela y algunas
ediciones únicas alcanzarían precios descomunales. Ni hablemos de comerlos en
plena plaza pública ya que habrían puristas del pan literario que lo repudiarían,
a tal punto que lo compararían con robar y pedirían castigos, los jueces no les
darían pelota y se armarían bandillas que harían justicia por mano propia,
tirándoles huevos y reboleándoles el pan por la cabeza. De a poco se consolidaría
la revolución cultural, gastronómica literaria. Los titulares de los diarios
rezarían “Crecen las ventas del panadero loco y disminuyen las ventas de las
librerías”.
18 de septiembre de 2014
Ferdinand Sirenk, su obra y la crítica
Ferdinand Sirenk nació en él año 1977 en la ciudad de San Luis, hijo de inmigrantes alemanes, estudió en la Facultad de Filosofía y humanidades la licenciatura en Artes y se gradúo en el 2002. En el transcurso de estos años ha realizado varias obras de las cuales destacan: “la construcción”, una réplica pequeña de una solida pared de ladrillo, “puntos de vista”, un cubo donde en cada cara se encuentra una escena influenciada por una perspectiva ideológica, “La pureza”, una rosa petrificada. Consolidándose como uno de los mejores artistas contemporáneos, sobre todo con su última creación, que muchos la consideran su obra magistral, ha dejado a toda la crítica estupefacta, la misma se encuentra en el centro del museo de arte contemporáneo Kaleidoscope de la ciudad de New York. A continuación transcribiré algunas de ellas.
“El señor Ferdinand Sirenk ha dejado en su última obra, la que quizás se consagre como su obra maestra, todo su genio artístico por lo cual frente a ella, el público ha quedado obnubilado pero esta palabra de tal talante es atribuible en su sentido positivo al selecto grupo de intelectuales y en su sentido negativo al populaje.
Nuestro querido Ferdinand, por su simpleza, puede ser duramente criticado por algunos, pero es en esa simpleza donde sale a la luz su visión más profunda del mundo actual, Sirenk ha plasmado con un vigor único su propia visión.
En ese elemento central, de color oscuro y pequeño, radica la fuerza de su crítica.”
En ese elemento central, de color oscuro y pequeño, radica la fuerza de su crítica.”
John Velard, Modern Art and Fashion, nº 101, año 2013
“Bordeando los límites de lo aceptable, la obra de Sirenk Ferdinand es una mierda, el artista es parte del movimiento que se encuentra en perpetua ruptura con el arte clásico y la intención de Ferdinand hace suponer que quiere mandar todo al diablo. A pesar de este detalle, en ella confluyen todos los elementos destacables del arte moderno y a través de ella le permite expresar una sólida opinión. Con este artista podemos, en un primer análisis, crear un concepto erróneo pero como espectador tenemos el deber de encausar nuestra mente para encontrar la relevancia de la obra.
Dicho en otras palabras y para concluir, la genialidad de Ferdinand trasciende los límites, incluso hay intelectuales que se reconocen no estar a su altura, crea dentro del movimiento un subparadigma a seguir”
Dicho en otras palabras y para concluir, la genialidad de Ferdinand trasciende los límites, incluso hay intelectuales que se reconocen no estar a su altura, crea dentro del movimiento un subparadigma a seguir”
March Simond, diario Nuevo del día 08/03/2013 en el artículo Ferdinand y su arte
“En este mundo actual existe una tendencia excesiva a llamar artista a quien no merece serlo.”
El trangresor, el pseudo artista, El arte y el desastre, nº 15, año 2013
“¿Y qué seguirá después? ¿Huevos podridos? Nuevamente este artista desconcierta y es una muestra cabal que para auto denominarse artista solo basta tener la astucia para engañar a la gente”
Lara Lason, la gallina de los huevos podridos, el arte en sus partes, nº 22, año 2013
En el museo de arte Kaleidoscope encontraremos en medio del salón una obra que parece salida de un inodoro. Nos topamos con una cápsula de vidrio en cuyo interior se encuentra, sobre una superficie de tierra, un pedazo de materia fecal.
8 de septiembre de 2014
Sin llanto, sin ropa y sin ella.
Allá, en el pasado largo,
malinterpreté la flor, era invierno aún y creí en la calidez ajena de la
primavera, hoy me culpo mi falta de tacto, revivo aquellas suaves figuras dibujadas en giro horario,
mientras pienso en el cambio del agua, en la pretérita timidez de la oruga y la
posterior soltura de la mariposa, como si fuese el reflejo que veo en este
charco. Mea culpa de la lentitud del caracol, preferiría haber interpretado a
la tortuga y no caer en equivocaciones infantiles como la liebre de la
infancia. Luego en el capullo de la flor antes de abrirse vi crecer millones de
vidas, cada una a su tiempo hasta que el sol irradiante acabo con sus
esperanzas, no supe advertirles a tiempo ni manejar la posibilidad de la nada.
Quede mudo entre la tempestad y la nada, cayeron varias manzanas y quede ajeno
a la escena de títeres. Con un dejo de melancolía partí para ver las historias
de los algarrobos y pumas, me enamore del caldén y en la vuelta final de la
circunferencia lastime al jacaranda, nada pude hacer para evitarlo, más
reconozco no intentarlo. Con la frente erguida y el cuerpo erecto acompañe
largos días al caldén hasta que el destino giró la arena. Lagrimeé en la
despedida, debo confesarlo pero las piedras siguen tanto como el cielo y era de
esperar que de las huellas pasadas
nuevas sean marcadas, me tope de vuelta como en esas historias en que todo gira
hasta tocarse la cola con viejas flores, ya crecido yo por el paso de los
arroyos, y nuevamente quede mudo, atónito y desconcertado. Di media vuelta al
tornillo y otra a mi cabeza, me senté a esperar la lluvia y luego corrí a
buscarla, el sol y las pocas nubes me desalentaban por cada paso. Más yo devenido
en halcón me sentí temido pero a pesar de la grandeza odie ese nuevo rostro,
transmute hasta volver al mismo, dubite y le cante a las rosas nacientes, al
verlas crecer repentinamente antes mis ojos me atreví a sonreír. Como Quijote
me sentí héroe, me envalentone, me puse la mejor pilcha y jugué a ser Alejando
Magno, incrédulo al conquistar el naranjo y los cerezos salté desde el
Aconcagua, mire la tierra y arriesgue todo. Sentí como la tempestad del viento
volvía y volvía sobre mi rostro, era el karma del tiempo de atrás. Lo afronté
sereno como la oruga que afronta su destino.
En lo inevitable del tiempo,
cuando los rumbos parecían ya no converger más, el pretérito renovado se
convirtió en presente perfecto. Compuesto de colores radiantes el horizonte fue
perdiendo su brillo a medida que se adentraba la noche. En el último suspiro
del día viré lentamente hacia la soledad de los pájaros. No pude soportarlo y
ahí incite al eco del halcón, a la locura quijotesca y a la máscara de
Alejandro quienes, pendiendo como la espada de Damocles, sellaron mi destino.
Al saber de mi falta cómo un último acto heroico marchite las rosas y llore su
destino.
Juan Gregorio Rivas
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Juan Gregorio Rivas
18 de agosto de 2014
Tratado sobre eso que llaman ética
La ética es una palabra compuesta por 1,2… 5 letras y lleva
un tilde en la “e” muchas veces omitido por centenares de estudiantes y/o
personas corpóreas a la hora de escribirlo. Aunque nos resulte extraños es
imposible la omisión de dicho acento cuando pronunciamos la palabra en voz
alta, en caso de omisión no sonaría para nada bien, imagínese que sea dicho
como etíca o etica, obviamente habrá cierto ruido en esa pronunciación. Resulta
llamativo que nadie sea capa de visualizar en el sonido el acento pero es mi
deber informar que hay variaciones en la onda que se ve modificada cuando se
trata de una “é” o una “e”.
Dicho todo esto, lo
cual me servirá de pie, pretendo empezar mis clases sobre los colores donde
procederé con suprema paciencia y tratando de ser lo más cauteloso
posible. De esta manera garantizaremos
seguir firmemente los principios de la ética respetando el libre albedrio del
color, su libertad a mezclarse, sus derechos adquiridos y la manutención de los
mismos. Por lo expuesto deberemos respetar al rojo cuando se niega a cambiar
parte de su personalidad, al convertirse en violeta, luego de mezclarse con el
azul. Claro que deberemos calmar al azul ya que este se encuentra impaciente
por perpetuar tal transformación. En cambio observamos mucho más viable la
producción de naranja porque tanto Don Rojo como la señorita Amarilla así lo
desean. Don Blanco suele mezclarse con Don Negro para crear una diversa escala
de grises. Ruego también tener el máximo cuidado: una mezcla mal hecha puede
dar nacimiento a un color sin vida, incluso el derrame de colores es capaz de
producir un monstruo pero, una unión de franjas de colores puede hacer uno de
esos locos arcoíris.
Pero esto que llamamos ética no solo la vemos presente en la
formación de colores, sí préstamos atención en nuestra vida diaria la
encontraremos aplicada en un sinnúmero de actividades cotidianas.
Incluso para impresión y asombro de muchos, en el juego de
ajedrez donde tomamos tantas decisiones que resultan ser importantes, pueden
ser estas regidas por la ética. Aunque generalmente el jugador hace caso omiso
de ella, usa y se vale de diferentes medios para olvidarse de su existencia,
hasta llega a rechazar sus propuestas e incluso despreciarla… Puede darse el
caso que el jugador regido por la más absoluta y estricta de las éticas se meta
en dicho juego y, sin contaminarse, gane la partida. Pero en caso de que se de
este hecho, el jugador supuesto deberá tener el más absoluto cuidado dada la
existencia de miles de jugadores que aborrecerán la ética y estarán dispuestos
a presentar las más extrañas batallas ajedrecísticas para refutar esa maldita
ética y posteriormente desterrarla. Incluso puede pasar que todos estos
jugadores, de alguna forma meramente extraña, que escapa a mis ojos, realicen
una unión mágica donde todos ellos jueguen la partida dentro de un solo sujeto
corpóreo. Es este el caso más complicado en los posteriores análisis: un simple
partido de ajedrez…
Para no adentrar tanto en detalles, me permito el
siguiente desvió. ¿A alguien se le atravesó por la mente pensar cual es la
intervención de la ética en los caramelos? Si nos remitimos a la cotidianeidad
es difícil visualizarla ya que el quiosquero a quien le transferimos varias
objetos metálicos por un puñado de caramelos nos los entrega mezclados en la
misma bolsa como si por el solo hecho de llamarse cada uno en cuanto a unidad y
esencia caramelo le transfiriese una generalidad y homogeneidad respecto a los
otros, eliminando de tal forma los tanto matices que como sujetos corpóreos
conllevan: esto es color, textura, forma del envoltorio y ni hablar de cosas
tan intrínsecas como el sabor. De esto es que al toparnos frente a la bolsa de
caramelos perdemos nuestra mirada objetiva y global y la convertimos en una tan
limitada y banal que transformamos la mera acción ética en una acción que se
torna vacía por ser tan repetitiva y
común. Pero queda como nosotros, a posteriori, el deber abnegado de llevar a
cabo con la precisión del relojero la subdivisión en grupos de los caramelos
comprados. Más a posteriori por expresarlo de algún modo tendremos que hondar
en la ética ahora revelada, por lo tanto
estamos frente a una doble tarea que por lo mismo se nos presenta como ardua.
La ética se presenta tan avasalladora, tan universal
que hasta en el juego de los niños la encontramos. Y se preguntaran ¿De qué
juegos está hablando? De todos pero de uno en particular y con uno en
particular me refiero a la mancha. Ante su mirada incrédula me parece que debo pararme a explicar detalladamente como la
ética conduce tan inocente juego. La suntuosa ética se presenta en la mancha en
su mismísima esencia, me explico mejor:
en el hecho de tener que hacer un efímero contacto pero definitivo con otro
sujeto con el único fin de transferirle ese poder invisible que lo hará tan temible
al “Destinatario” y hará lo contrario con el “Emisor”. Vean como se renueva el
hecho pretérito del uso del lenguaje para referiré a la ética y su inexorable
conjunción. Pero el Destinatario ahora devino en Emisor y ahora como
sujeto-emisor deberá valerse de su libertad de elección para determinar a cuál
sujeto perseguirá a través de pasos rápidos conocidos como correr o determinar
a cual no perseguirá. Así la ética se
presenta como imparcial, el sujeto debe elegir entre múltiples caminos y cada
uno configurara el futuro de forma inexorable, tan es así que hasta puede
condenar al juego a su pronto fin.
Juan Gregorio Rivas
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Juan Gregorio Rivas.
5 de abril de 2014
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