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15 de noviembre de 2011

Era

















Eran sensaciones de canela,
eran gotas de agua cayendo del cielo,
eran danzas alegres, era una zamba,
era un tango, un bandoneón.

Eran hipótesis de vida,
eran palabras caídas en desuso,
modismos olvidados en bauleras zaparrastrosas,
efemérides del tiempo pasado.

Era el desvarió
el rey de la noche,
eran las ilusiones
las reinas del mañana y del ayer.

Era un aliento sobre la  ventana
y unos dedos dibujando lo empañado
un juego de niños
que siempre retorna.

Eran trabalenguas rebuscados
sin sentido y de poco significado,
era algo espasmódico
repetido en una cadena de tiempos.

Era un minuto parado,
era la memoria que no se pierde,
era un lápiz lleno de palabras,
y un papel dispuesto a aceptarlas.

Era el delirio en pinta
que al loco obligaba a la locura,
era la envidia de muchos
al ver bailar alegre a ese loco poseído.

13 de noviembre de 2011

Amorfo























Mentiras empapeladas en la pared,
una verdad a medias sin retorno
círculos viciosos ya sobresaturados
y sinceridades pisoteadas per se

Es la mirada perdida  buscando el horizonte
el vacio con la extensión al infinito
un hombre en posición fetal
deseando nunca nacer

eran manos marcadas en el suelo
y pies agarrando utopías
sueños de los sueños
y la burla a la realidad

El peso de la humanidad a cuestas
pensó la señora de la tierra
mientras alguna lágrima escapaba
y una planta de la nada crecía

Mirábamos a hombres sin cuerpo
a hombres sin rostros ni formas
pero lo peor era que no nos sorprendíamos
y al mirarnos al espejo éramos uno más

pero todo eso algún día acabara
cuando la luna le susurre al sol
-pepe debemos hacer algo-
pero para nosotros será tarde, quizás

9 de noviembre de 2011

Secuencia aromatizada




El sentía el olor de la taza de café con canela, lo sentía cada vez más intenso a pesar de no tener ni siquiera cerca la taza, pero así se le presentaba el recuerdo, así empezaba con algún aroma de aquel día y este recuerdo a veces creía tenerlo acostumbrado. Un taza de café primero como un símbolo de nostalgia se atrevía a pensar en ciertas ocasiones, aunque después se desvanecía como se desvaneció aquel día en su cuerpo el café, pero todavía no comprendía y quizás nunca comprendería de donde provenía el olor a incienso que después venía, quizás el primer día que lo recordó se encontraba cerca de algún incienso “accidentalmente” prendido… Igual no le importo porque este olor a incienso coincidía con la escena siguiente aromatizando ese silencio que caso contrario se hubiese tornado insoportable, habrán sido un par de segundos, un par interminable de ellos y para colmo ese silencio es fácilmente comparable con algún parasito invasivo. Pero después llegaba a su mente una serie desordenada y mezclada de aromas, algunos disonantes, otros complementarios, otros sin ningún tipo de relación y también estaban los opuestos, sus ojos o su mente, quien sabe cual, se negaban a reproducir la escena y la dejaban a la voluntad del olfato, a la voluntad de los simples aroma por no usar la palabra intrincado.
                Ya en esos momentos, acompañado por un aroma salino, en sus ojos se figuraba una que otra lágrima como una especie de lazo hacia el siguiente aroma, la putrefacción pura si lo exageramos ¡O NO! Un aroma agrio recordándole el final de la escena y para mantener extrañamente esa homogeneidad su mente saltaba un par de horas casi bailando, cuasi armónica para llegar a la noche donde otro aroma tendiente a ser agrio se disipaba mientras el vaso, que sostenía en la mano y apoyaba en sus labios, vaciaba su contenido