Mostrando entradas con la etiqueta loco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta loco. Mostrar todas las entradas

12 de diciembre de 2011

Cordura insana, cordura enfermante



Observas desde esa indómita posición al tiempo pasar, te acurrucas desde ese rincón lejano mientras ves los pies de las personas al andar, solo ves caras desfiguradas, rostros sin contornos. Creyendo tú mismo en tú locura decidís abandonarlo todo, alejándote sobre el abismo, columpiándote en ese fino cable del cual podes perder el equilibrio en cualquier momento, o peor: este se cortara como alguna vez ya se corto tú cable a tierra, y tú no te apresuras porque no debes hacerlo, porque sabes que no debes hacerlo, que el apresurarse en ciertas ocasiones es en vano y ahora a ti te gustaría que se apresuren los demás en llegar o por lo menos en abandonar ese paradigma idiota que para ti los gobierna y los esclaviza bajo un concepto de civilización tan alejado de la realidad, de su ser metafísico, que sin cuestionamientos se lo confunde con ella como si se pudiese confundir al diablo con dios y a veces lo sientes tan natural, lo ves tan natural que te enloquece el solo hecho de ver tantos cuerdos caminar como si nada en el mundo pasase. Te enloquece ver caretas y caras sin rostros, y rehúyes en dirección al delirio quien a brazos abiertos te espera sonriente, te espera con la sincera intención de brindarte cobijo, de brindarte contención, como un manicomio invitándote a la locura, un manicomio con la sana intención de transformar a todo cuerdo en un loquito más, un manicomio elevado a la -1.
Y tú descansa con una sonrisa entre tus labios.

28 de noviembre de 2011

balada para un loco

Tengo ganas de subir este vídeo mas que nada por impaciente porque si espero unos días obtendré una versión de mayor calidad.




"subite a mi ilusión super-sport,
y vamos a correr por las cornisas
¡con una golondrina en el motor!"

Coreografia diseñada e interpretada por Yanina Gallo Vergniaud y Sergio Bragagnolo (autor de este blog)  con el asesoramiento de German Bragagnolo

2 de noviembre de 2011

A veces deliro



A veces creo en elefantes de colores, oigo a los globos azules criticar a los rojos y me desconcierto al ver algodones en el cielo, me imagino perdiendo los sueños, perdiendo el asombro y cierta inocencia, temiéndole a la falta de utopías, a la ausencia de esperanzas, a la quietud.
                A veces miro durante una infinidad de segundos esos frágiles cristales cayendo del cielo, veo con cierto desprecio las flores de plástico mientras arranco con descuido a una verdadera. Construyo puentes hacia inimaginables sueños pero siento la fragilidad de los mismos para cruzarlos o me miento creyéndola sentir.
                A veces camino interminables horas siguiendo aquella frase tan repetida y sabia “caminante no hay camino que no se haga al andar”. Busco en los desiertos agua y pencas en los oasis, me abrigo del calor y practico la inversa con el frio.
                A veces a falta de tacto me quedo absolutamente inmóvil, esperando por lo menos algún impulso el cual en tan larga pared acerté de lleno a esa pequeña abertura del tamaño de una puerta.
                A veces escribo cosas incoherentes porque entre tantas incoherencias considero alguna puede tener coherencia, ¿o no?... ¡qué sé yo! Pero por las dudas quiero creer ciertas cosas.
                A veces hago garabatos sin importancia, como una manera de pasar el tiempo.
                A veces voy, solo voy,  otras soy, solo soy... otras no soy ni voy y están aquellas en las que prefiero quedarme en aquel extraño paradigma resolviendo sistemas de infinitas soluciones con la rara necesidad de ir una por una

30 de septiembre de 2011

Lagrimas de cebolla



Eran lagrimas falsas, lagrimas forzadas
sin embargo él las sentía
desde la profundidad salían
emergían a la superficie
y a él le estaba impedido llorar
más cuando se ponía todo triste
por ello sin disimulo recurría a la cebolla
quien gustosa corría en su ayuda
patética situación se figuran algunas mentes
que lo creen a él demente
pero el loco elige y prefiere llorar
para ello se las debe ingeniar
en un mundo que está prohibido sentir
los majaretas son los únicos que pueden vivir