Sin saber
si seguir buscando, en plena indecisión, ya cansado me atreví a cerrar los ojos
para pensar y sentir la música encarga de adornar el lugar, música de fondo…
Pero en esos dos segundos no solo sentí la música, sentí también a alguien que
paso rozándome el hombro con el suyo sin percatarse, me precipite a abrir mis
ojos por tanta curiosidad y resulto ser ELLA, si, ELLA, me daba la espalda y
caminaba rumbo a su grupo de amigos, medio tambaleándose por los efectos de la
noche y yo sabía que era ella, más bien lo presentía porque debido a la
oscuridad del lugar no podía verla, apenas era capaz de distinguir su silueta.
Pero una corazonada me palpito, el corazón interponiéndose a la razón me
repitió –es ella- incansablemente en ese lapso mágico del descubrimiento. Por
desgracias siempre hay peros… Pero yo siendo hombre inclinado a la razón puse
en tela de juicio a mis sentimientos, dude de ellos, no creía su sinrazón de
sur y norte con la cuál buscaban
alarmarme.
Debía tomar una decisión y rápido porque no podía
parar el tiempo, el tiempo es ineluctable… Decidí finalmente cerciorarme
primero, mirarla, observarla y en ese lapso utilizado la magia disminuía, la
sentí disminuir al ritmo del aumento de mis latidos. A pesar de mis malditos
ojos de no poseer visión nocturna, ellos negados a ver en la oscuridad y la
corazonada, que no necesitaba de
visión, no paraba de crecer
metamorfoseando los pequeños susurros en gritos casi agudos asemejados a los de
desesperación. Fue cuando decidí acercarme, estando aturdido por esos gritos a
solo menos de un paso de ella, ante tanta insospechada certeza y la magia
esfumándose, igual salió de mí aquella pregunta para confirmar tremenda
obviedad. Por suerte la magia como si hubiese tomado impulso regreso con
tremenda intensidad al son de ES ELLA.
